El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este miércoles que duplicará el volumen de sus operaciones de recompra de bonos, elevándolo hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación, con el objetivo de apoyar la liquidez de los valores a largo plazo (entre 10 y 30 años de vencimiento). Según informó Expansión, la medida entrará en vigor el 9 de septiembre y se extenderá hasta el 4 de noviembre, durante el actual trimestre de refinanciación.
El Tesoro justificó esta decisión en un comunicado oficial señalando que el aumento de las operaciones de recompra «refleja el deseo del Tesoro de proporcionar un mayor apoyo a la liquidez en los sectores nominales a más largo plazo, donde existe un fuerte y constante apoyo por parte de los participantes en el mercado». Tras el anuncio, la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años cayó hasta el 4,6%, mientras que la del bono a 30 años retrocedió desde máximos de 19 años hasta el 5,2%.
Presión sobre los costes de financiación
La semana pasada, el Tesoro colocó bonos a 30 años, los de mayor vencimiento, por aproximadamente 25.000 millones de dólares con un rendimiento del 5,216%, el nivel más elevado para este instrumento desde 2001. Los analistas atribuyen la escalada de rentabilidades a la combinación de temores inflacionistas y el aumento de la deuda pública estadounidense, en un contexto donde los inversores muestran preferencia creciente por bonos de vencimientos más cortos.
El lunes terminó el plazo establecido en el memorando que Estados Unidos e Irán firmaron en junio, que declaraba el «cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes» como parte de un proceso para negociar el fin de la guerra. La incertidumbre geopolítica y el aumento del precio de los combustibles han contribuido a la tensión en los mercados de deuda.
Impacto en mercados globales
El movimiento del Tesoro estadounidense se produce en un momento en que los mercados de renta fija globales experimentan presiones. Las expectativas de inflación persistente y el encarecimiento del crédito afectan también a los inversores españoles y europeos, que siguen de cerca la evolución de los tipos de interés en Estados Unidos por su impacto indirecto sobre las políticas monetarias del Banco Central Europeo.
Con esta intervención histórica, el Tesoro de EE. UU. busca estabilizar la demanda de deuda a largo plazo y evitar un deterioro mayor de las condiciones de liquidez en un segmento clave del mercado de capitales mundial.
