El satélite Link de Katalyst Space Technologies entró en rotación descontrolada el pasado 25 de julio mientras se dirigía a rescatar el observatorio Swift de la NASA, según ha informado Ars Technica. El incidente, a más de 320 kilómetros de altitud, puso en jaque la primera misión comercial de rescate orbital contratada por la agencia estadounidense.
La nave, del tamaño de un frigorífico, comenzó a girar sobre múltiples ejes, impidiendo mantener comunicación estable con tierra. Dos de sus tres ruedas de reacción —sistema clave para el apuntado— dejaron de funcionar, y los propulsores de gas frío también presentaron fallos. Katalyst perdió contacto con el satélite durante más de 24 horas antes de que este se reiniciara automáticamente.
Un contrato de 30 millones contra reloj
La NASA adjudicó a Katalyst un contrato de 30 millones de dólares para que Link capture y eleve la órbita del observatorio Swift, valorado en 500 millones, antes de que la resistencia atmosférica lo precipite a su destrucción. La agencia concedió a la startup menos de un año para diseñar, lanzar y ejecutar la misión. Link despegó el 3 de julio y funcionó según lo previsto hasta el incidente del sábado pasado.
«Cuando esto ocurrió, fue durante un paso sin comunicaciones. Inmediatamente antes estábamos en una configuración muy estable», explicó Ghonhee Lee, consejero delegado de Katalyst, en declaraciones a Ars Technica. El equipo de control, operando desde Denver, se apresuró a diagnosticar y estabilizar la nave. Lo positivo: el suministro eléctrico, los tres propulsores eléctricos de xenón y el hardware de captura robótica permanecen operativos.
Propulsión eléctrica para frenar el giro
El primer paso del plan de recuperación consiste en usar los motores de plasma del satélite —diseñados principalmente para cambios orbitales— para reducir gradualmente la velocidad de rotación. Estos propulsores pueden vectorizar el empuje mediante un cardán de dos ejes, lo que permite usarlos para control de actitud. «Hemos podido usar los propulsores para apuntar en dirección opuesta a la tasa de rotación y afectar al control de actitud de esa manera, lo cual ha sido altamente efectivo», señaló Lee.
Al cierre de la entrevista del viernes, el equipo había reducido el giro de aproximadamente 9 grados por segundo a unos 4 grados por segundo. La meta es frenar aún más la rotación para mejorar las comunicaciones y descargar telemetría detallada sobre el estado de la nave. Una vez estabilizada, Katalyst cargará un algoritmo de control modificado que permita manejar la orientación con una única rueda de reacción operativa y los propulsores restantes.
Causa desconocida: fallo interno o colisión con basura espacial
Los ingenieros aún no determinan qué causó la emergencia. Las hipótesis incluyen un fallo interno o el impacto de basura espacial. Dos cámaras a bordo buscarán daños visibles una vez el satélite esté bajo control. El reinicio automático tras 24 horas sin contacto —protocolo de protección contra fallos— provocó un apagado abrupto de todos los sistemas, generando un pico térmico que sobrecalentó los circuitos electrónicos de las ruedas de reacción. El problema con los propulsores de gas frío parece independiente, aunque Lee admitió que la simultaneidad de los fallos dificulta discernir causa y efecto.
A pesar del contratiempo, Katalyst mantiene el objetivo de aproximarse a Swift hacia finales de agosto. «Estamos muy comprometidos con esta misión. Trabajamos codo con codo con la NASA. Acabo de salir de una reunión técnica con su equipo de control, revisando algoritmos», afirmó Lee. «Parece que no hay nada que impida restablecer el control triaxial de la nave con la rueda de reacción restante, los propulsores disponibles y la propulsión eléctrica. No es el modo original, pero tendremos suficiente estabilidad y controlabilidad.»
«Creemos que podremos hacer el encuentro con Swift. Creemos que podremos hacer cosas como la inspección de Swift en una aproximación cercana de unas pocas decenas de metros. Y tal como están las cosas ahora mismo, no hemos hecho una evaluación formal, pero creemos que una captura de Swift, un intento de captura de Swift, está muy en juego», declaró Lee a Ars Technica.
El reloj apremia: en pocos meses, Swift habrá descendido demasiado para que Katalyst complete el rescate. La misión representa un hito en la incipiente industria de servicios en órbita, un sector que cobra relevancia conforme aumentan las misiones espaciales y la acumulación de desechos orbitales exige nuevas capacidades técnicas.
