La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha vuelto a dirigirse a Renfe por los conflictos abiertos con Iryo y Ouigo en torno al acceso a los talleres ferroviarios, según fuentes conocedoras del procedimiento citadas por El Confidencial. El movimiento del regulador, ahora presidido por Juan José Ganuza, se produce justo cuando el Ministerio de Transportes, liderado por Óscar Puente, prepara una reforma que puede limitar la capacidad de actuación de Competencia en este terreno estratégico.
La batalla ya no es solo técnica. Lo que está en juego es quién tendrá capacidad para fijar las condiciones de acceso a unas instalaciones clave para la competencia ferroviaria y hasta dónde podrá intervenir el regulador independiente frente a Transportes y la operadora pública. El Ministerio confirmó sus planes en una respuesta parlamentaria al Congreso en la que, además, cuestionó el criterio aplicado por Competencia, sosteniendo que la resolución cautelar de la CNMC respondía a «una determinada interpretación» de la normativa.
El epicentro en La Sagra y las pérdidas que reclama Renfe
El conflicto tiene su foco en La Sagra (Toledo), donde Iryo reclama capacidad para realizar determinadas operaciones de mantenimiento pesado de sus trenes. Ante las dificultades para alcanzar un acuerdo con Renfe, el operador acudió a Competencia, que intervino para garantizarle el acceso. Renfe se opuso y llevó el asunto a la Audiencia Nacional, argumentando que sus instalaciones fueron dimensionadas para atender su propia flota y que ceder capacidad a un rival puede perjudicar sus servicios.
La operadora ha puesto cifras al impacto: calcula unas pérdidas potenciales de alrededor de 60 millones de euros anuales y una posible reducción de 1,25 millones de plazas si debe reorganizar su capacidad de mantenimiento para atender las necesidades de Iryo. Sin embargo, la discusión supera La Sagra. Los talleres son un activo esencial para cualquier compañía ferroviaria. El criterio que termine imponiéndose puede convertirse en un precedente para futuras aperturas.
Un activo clave para la competencia
Las cifras ilustran el perímetro que Renfe conserva fuera de la competencia comercial. España registró 547 millones de viajeros ferroviarios en 2025. De ellos, 446 millones utilizaron Cercanías, 34,6 millones la Media Distancia convencional y otros 13,2 millones la Media Distancia de alta velocidad. En conjunto, Cercanías y Media Distancia sumaron alrededor de 494 millones de viajeros, frente a los 44,5 millones de la alta velocidad comercial, donde Renfe ya compite con Iryo y Ouigo.
Su eventual apertura a la competencia, sin embargo, no es automática. Están sujetos a obligaciones de servicio público y la normativa europea permite adjudicaciones directas bajo determinadas condiciones. Competencia sí reclama un marco que favorezca la concurrencia y garantice que, allí donde exista, los nuevos operadores dispongan de los recursos necesarios. Y ahí vuelven a aparecer los talleres. Una eventual apertura exigiría no solo acceso a las vías, sino también material rodante, maquinistas y capacidad de mantenimiento.
El coste de competir: alta velocidad y mercancías
Renfe conoce ya las consecuencias de competir. En la alta velocidad comercial, donde antes controlaba prácticamente el 100% del mercado, mantiene actualmente entre el 50% y el 67% de cuota en los corredores liberalizados. Al mismo tiempo, el número de viajeros ha alcanzado los 44,5 millones, prácticamente el doble que antes de la apertura.
El precedente más duro está en mercancías. Renfe Mercancías cerró 2025 con apenas el 35% del mercado, ocho puntos menos en un solo ejercicio y menos de la mitad del peso que mantenía en 2011. El antiguo monopolio controla ya aproximadamente uno de cada tres tráficos ferroviarios de mercancías.
Estos antecedentes explican la trascendencia de la pelea. La CNMC debe garantizar que el control de instalaciones esenciales no se convierta en una barrera de entrada, mientras Transportes tutela a Renfe y debe garantizar unos servicios públicos utilizados cada año por más de 500 millones de pasajeros. Los intereses han terminado chocando. Competencia obligó a Renfe a abrir sus talleres a Iryo. Renfe recurrió. Transportes cuestionó la interpretación del supervisor y decidió preparar una regulación específica sobre ese mismo terreno. Ahora, la CNMC vuelve a mover ficha mientras crece la preocupación por una reforma que puede delimitar su capacidad de actuación en esta batalla.
