Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, intentará tranquilizar a los inversores en el encuentro de Jackson Hole de esta semana, en medio de señales de tensión económica que incluyen una deuda pública récord de 40 billones de dólares y rendimientos de bonos a largo plazo en máximos de 19 años, según informó Financial Times.
La presión sobre Warsh y el secretario del Tesoro, Scott Bessent —ambos nombrados por el presidente Donald Trump—, se intensifica tras el anuncio abrupto de Bessent sobre la recompra de bonos esta semana, que según algunos inversores ha reducido la credibilidad de las directrices del Tesoro. El Tesoro de EE. UU. duplica sus recompras de bonos para sostener la liquidez, una medida que ha generado incertidumbre en los mercados.
Críticas a la comunicación de la Fed
Warsh ha reducido al mínimo la comunicación del banco central estadounidense con los inversores, recortando drásticamente las previsiones sobre los futuros tipos de interés. En una encuesta realizada a economistas académicos por el Financial Times en colaboración con la Booth School of Business de la Universidad de Chicago, la mayoría manifestó su preocupación por que la inflación tardara más en controlarse que a principios de año.
Casi el 60% de los encuestados afirmó que al banco central le llevaría más tiempo volver a su objetivo del 2% que cuando Warsh fue confirmado como presidente de la Reserva Federal por el Senado a mediados de mayo. La inflación ha superado el objetivo del 2% de la Fed durante más de cinco años.
«Lo preocupante es la reticencia de Warsh a ofrecer una evaluación clara y transparente de la situación actual y las perspectivas de la economía estadounidense», afirmó Christiane Baumeister, de la Universidad de Notre-Dame. «Esto da lugar a especulaciones innecesarias, que podrían poner en peligro la estabilidad y generar dudas sobre la credibilidad de la Reserva Federal», añadió.
Aranceles y tensión con Irán agravan el panorama
Los aranceles recíprocos anunciados por Canadá y la amenaza de Washington de un «Día D económico» a Irán podrían asestar nuevos golpes económicos. El conflicto entre Teherán y Washington ha disparado los precios de la gasolina y el diésel, ejerciendo una nueva presión alcista sobre los precios.
Más del 60% de los encuestados indicó que la preocupación por la credibilidad del banco central estadounidense tuvo un impacto muy significativo o considerable en el aumento de los rendimientos a largo plazo desde que Trump nominó a Warsh a finales de enero.
Robert Barbera, de la Universidad Johns Hopkins, señaló que la intervención de Bessent en el mercado de bonos había generado incertidumbre sobre el valor del dólar. Una depreciación de la moneda estadounidense aumentaría los riesgos inflacionarios al encarecer las importaciones.
Expectativa en Jackson Hole
Warsh se dirigirá a banqueros centrales y economistas en la reunión de Jackson Hole de la Reserva Federal de Kansas City el viernes, por primera vez desde su nombramiento, donde se espera que exponga el marco que justifica su estilo más austero de comunicación.
Eric Rosengren, expresidente de la Reserva Federal de Boston, afirmó que, aunque Warsh podía guardar silencio sobre las decisiones futuras, debía explicar las actuales. «La política de comunicación está provocando una pérdida de credibilidad de la Reserva Federal», declaró Rosengren.
Casi tres cuartas partes de los encuestados opinaron que el cambio respecto de la estrategia de comunicación más abierta de sus predecesores —Jay Powell, Janet Yellen y Ben Bernanke— era el más importante que Warsh había hecho desde que asumió la presidencia a finales de mayo.
Jon Faust, miembro de Johns Hopkins que trabajó como asesor del expresidente de la Reserva Federal, Powell, afirmó que Warsh había disipado las dudas sobre si cedería a la presión de Trump, que constantemente ha pedido al banco central de Estados Unidos que rebaje los tipos de interés a pesar de la alta inflación. «Prácticamente ha superado los temores y no ha causado problemas dentro de la Reserva Federal. Se han descartado con bastante firmeza algunos de los peores escenarios», concluyó Faust.
