Las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos recuperan progresivamente la normalidad tras un imponente despliegue de seguridad por parte de Rabat este fin de semana, que concluyó con la detención de cerca de 300 migrantes —en su mayoría subsaharianos— que intentaban cruzar de forma irregular, según informó Expansión.
El centro urbano de Fnideq se mantiene en calma este domingo, al igual que las colinas próximas a la frontera con Ceuta, donde el sábado se produjeron enfrentamientos entre fuerzas de seguridad marroquíes y migrantes. Las fuerzas antidisturbios emplearon porras, gases lacrimógenos y perros policía para dispersar a los migrantes, con apoyo de un helicóptero.
La frontera de Melilla también recupera la normalidad tras una movilización «excepcional» de las fuerzas marroquíes en las inmediaciones de Beni Ensan Fajar y en los accesos a Nador, según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Los migrantes detenidos fueron trasladados en autobuses hacia un destino no especificado, aunque habitualmente son puestos en libertad en ciudades del centro y sur de Marruecos, a cientos de kilómetros de la costa mediterránea.
Antecedentes: la crisis de finales de julio
Esta demostración de fuerza se produce tras los graves incidentes registrados el 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas —según estimaciones oficiales españolas— cruzaron a pie y a nado a Ceuta. La tragedia, sin precedentes en esta frontera, sembró el caos en la ciudad española y provocó al menos 141 víctimas, de acuerdo con cálculos de organizaciones humanitarias.
El cruce masivo, en su mayoría de jóvenes marroquíes, fue seguido de duras críticas de Rabat contra la política migratoria española.
Sanidad niega el colapso en Ceuta
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha negado este domingo que exista colapso sanitario en Ceuta por la crisis migratoria, aunque ha admitido que hay áreas «especialmente tensionadas», entre ellas Urgencias, Medicina Interna y Atención Primaria, donde los profesionales están afrontando un «sobreesfuerzo» tras atender a 5.800 migrantes en los últimos 15 días.
«En Ceuta no hay un colapso sanitario», subrayó García durante su comparecencia tras reunirse con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas; el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, y la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), Isabel Muñoz.
La ministra explicó que el sistema sanitario se encuentra en el nivel 1 del plan de catástrofes externas y que se han mantenido los cinco objetivos establecidos, entre ellos no suspender ni alterar la actividad asistencial de la población ceutí y establecer circuitos diferenciados para atender a los migrantes.
En los últimos 15 días se han atendido a 5.800 personas migrantes, de las que unas 3.500 fueron asistidas en Atención Primaria y 2.300 en el hospital. La presión asistencial ha ido descendiendo desde el primer día, cuando se atendió a 1.149 personas, hasta las 193 registradas este sábado en los distintos dispositivos sanitarios.
Actualmente hay 101 pacientes ingresados en el Hospital Universitario de Ceuta, de los que 28 son migrantes, la mayoría con patologías leves y solo uno en la unidad de cuidados intensivos (UCI). El hospital dispone de 175 camas en condiciones normales, aunque durante la emergencia se ha ampliado su capacidad hasta 212.
Riesgo epidemiológico moderado
García ha reconocido que la situación «no es normal» y que determinados servicios están soportando una presión mayor. Ha destacado que no ha sido necesario pedir a ningún profesional que interrumpiera sus vacaciones ni trasladar a trabajadores de sus áreas habituales, y ha asegurado que su ministerio ha reforzado el dispositivo con más de 60 contrataciones hasta el 31 de agosto, fecha en la que se evaluará si es necesario mantenerlas.
La ministra ha situado la principal urgencia sanitaria fuera de los hospitales y centros de salud en las condiciones en las que permanecen miles de migrantes, por lo que ha reclamado a la Ciudad Autónoma que habilite y ceda más espacios donde puedan permanecer en condiciones adecuadas de higiene, alimentación, agua y aislamiento.
García ha advertido de que actualmente existe un «riesgo epidemiológico moderado» para los migrantes y «bajo» para la población ceutí y ha informado de que se han detectado 18 casos de menores con Mantoux positivo, además de dos casos confirmados de tuberculosis: uno correspondiente a un joven que ya llegó a Ceuta con diagnóstico y tratamiento iniciado en Marruecos y otro de un paciente autóctono que llevaba tres meses bajo sospecha.
La ministra ha rechazado que se vincule inmigración y enfermedad y ha asegurado que «los migrantes no traen enfermedades», aunque ha reconocido que las condiciones de hacinamiento e insalubridad pueden favorecer que enfermen.
