Seis emprendedores veinteañeros en el este de Londres han creado lo que denominan la «anti-hacker house» de San Francisco. Frente al ritmo frenético del Valle con jornadas maratonianas y cultura de demostración constante, Lift House (London Island Founder House) apuesta por un «modelo de vida holístico y equilibrado», según explica Rowan Aldean, de 26 años, cofundador del proyecto y CEO de una startup de IA aplicada, según TechCrunch.
Aldean vendió su anterior compañía el año pasado por varios millones de dólares y reside desde mayo en esta vivienda compartida con su esposa Zahraa, de 22 años, candidata a doctorado en investigación farmacéutica. La casa, situada frente al agua en un desarrollo urbanístico reciente, abrió oficialmente en marzo de 2026 y alberga a fundadores que buscan construir empresas sin renunciar al bienestar personal.
Journaling los domingos y voleibol los martes
A diferencia del modelo de Silicon Valley —donde algunas hacker houses operan en almacenes ilegales, promueven sprints de 72 horas o exigen que los escritorios miren a la pared—, Lift House estructura la semana con prácticas de bienestar. Cada domingo, los residentes participan en sesiones de journaling introducidas por David Amor, de 28 años, fundador de una empresa de entrenamiento cerebral para ejecutivos. La idea es registrar cuánto tiempo pasaron en la naturaleza, calidad de la alimentación y actividad física.
«Estoy comiendo más sano, haciendo más ejercicio y durmiendo mejor», afirma Luke, de 27 años, fundador de una empresa de marketing con IA, cuyo apellido no se ha revelado por petición propia. «Ahora siempre almuerzo, algo simple que no hacía antes de vivir aquí.» Los martes por la noche, el grupo juega voleibol en una liga local. Después de cenar, pueden tocar el piano —Wan Ying L, de 25 años, recién salida de una startup de IA, es habitual— o jugar Catan.
Presence Plumb, de 25 años, estratega tecnológica, organiza cenas en la azotea con invitados del ecosistema londinense: inversores, investigadores, operadores. «Es un ambiente más calmado, equilibrado, auténtico. La gente no quiere solo la vibra de ‘tech bro’. Buscan equilibrio», señala.
Londres como alternativa al Valle
La iniciativa forma parte de una tendencia llamada «Londonmaxxing», que busca optimizar todo lo que el ecosistema tecnológico londinense ofrece. Las startups de IA en la capital británica han captado 12.000 millones de dólares en 2026 (de un total de 14.700 millones levantados por todas las empresas londinenses), según datos de Dealroom. Seis compañías superaron los 500 millones: Wayve, Superintelligence, ElevenLabs, Recursive, Ineffable Intelligence e Isomorphic Labs, las tres últimas fundadas por exalumnos de DeepMind.
Para Aldean, Londres presenta ventajas frente a San Francisco: menos chismes destructivos, un ecosistema menos performativo y empresas que venden a grandes corporaciones en lugar de entre sí. «No hay esa cultura del ‘oh, ¿te enteraste de que el CTO hizo esto?’. En el Valle siempre estás preocupado de que alguien difunda historias negativas si les beneficia», explica. Luke y su cofundador Varun, de 27 años, aprovecharon los incentivos fiscales británicos SEIS/EIS para atraer inversores ángel sin pasar por capital riesgo tradicional en las primeras rondas.
Sin embargo, el ecosistema británico enfrenta tensiones. «Todos son optimistas sobre el país hasta que tienen la oportunidad de irse», reconoce Aldean. Inversores estadounidenses presionan a fundadores británicos para trasladarse. Luke y Varun ya comenzaron su expansión en EE. UU. y no descartan mudarse para estar cerca de clientes. Una fundadora contó al reportero que un inversor de primera línea condicionó su inversión a que reubicara la empresa en Estados Unidos; ella aceptó, aunque mantuvo a su familia en el Reino Unido.
Modelo sostenible a largo plazo
Lift House tiene un contrato de alquiler con cerca de un año restante. Los residentes, que compran su propia comida aunque a menudo cocinan juntos y se reparten la limpieza, prefieren no revelar cuánto pagan de renta. El tiempo de estancia es flexible: algunos permanecen un mes, otros al menos seis meses. Para ser considerado como residente, se exige mostrar un hobby fuera de la empresa y un interés por el fitness.
Aunque Londres tuvo en 2024 otra hacker house —The London Founder House, descrita por Sifted como un espacio «donde la gente no quiere equilibrio vida-trabajo» y que exigía haber levantado al menos medio millón de dólares—, aquella iniciativa se cerró el año pasado. Ahora surgen nuevas propuestas: redes globales como The Residency (de San Francisco) se expandieron a Londres en 2025, y BaseJump anuncia próximamente una versión londinense.
«La cultura aquí es construir algo que dure», resume Aldean, «no necesariamente quemarte persiguiendo un destello pasajero.» El modelo de Lift House busca demostrar que los fundadores británicos pueden competir globalmente sin imitar el ritmo insostenible del Valle, una apuesta que también resuena en otras geografías europeas donde la transformación digital avanza sin renunciar al bienestar.
