Los viajes de Gulliver cumplen 300 años y su sátira liberal sigue vigente

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La sátira de Jonathan Swift Los viajes de Gulliver cumple 300 años desde su publicación en Londres en 1726, manteniendo una vigencia que trasciende el paso del tiempo. El sacerdote anglicano irlandés escribió una crítica mordaz al poder, la corrupción y el intervencionismo estatal que sigue resonando en la actualidad, según recoge Expansión en su sección de Directivos.

Publicada originalmente de forma anónima bajo el título Viajes a varias naciones remotas del mundo. En cuatro partes. Por Lemuel Gulliver, la obra del autor británico satirizaba el Robinson Crusoe impreso siete años antes y ofrecía una visión cada vez más amarga sobre la humanidad a medida que avanzaban sus cuatro viajes.

Liliput y las bases del buen gobierno

En el primero de sus viajes, Gulliver llega a Liliput, donde los diminutos habitantes construyen una sociedad próspera con «tiendas y mercados bien abastecidos». Su capital, Mildendo, albergaba medio millón de habitantes —similar a la población del Londres de la época— con edificios de hasta cinco plantas.

El sistema de gobierno liliputiense presentaba rasgos liberales notables: un rey austero que sufragaba sus gastos personales sin gravar al erario público, y una población que se autofinanciaba en tiempos de guerra. Los cargos públicos se otorgaban por criterios éticos en lugar de capacidad técnica, porque «la providencia nunca pretendió que los asuntos públicos fueran un misterio solo al alcance de personas de genio sublime».

Swift advertía sobre el peligro de concentrar poder en manos talentosas: «Los errores derivados de la ignorancia en una personalidad virtuosa nunca serían tan fatales para el bien común como las prácticas de un hombre corrupto que tuviera grandes capacidades para manejar, multiplicar y defender su corrupción». El fraude se consideraba un delito más grave que el robo, dado que la honradez no puede defenderse de la astucia como los bienes se protegen mediante vigilancia.

Gigantes, islas flotantes y yahoos

En el segundo viaje, entre los gigantes de Brobdingnag, prosiguen las críticas a la Inglaterra real: su gasto público, ejércitos mercenarios y leyes prolijas. Swift ensalza a las gentes sencillas y laboriosas, afirmando que quien cultivara más que los demás prestaría «al país un servicio más fundamental que todos los políticos juntos».

La isla flotante de Laputa, protagonista del tercer viaje, alberga una población sin imaginación ni fantasía, obsesionada con temores astronómicos absurdos y experimentos sin sentido. Sus habitantes son planificadores extremos que distorsionan el pasado y pretenden regular hasta el lenguaje. El poder intervencionista alcanza tales cotas que el rey puede situar la isla sobre cualquier ciudad que no pague impuestos, arruinándola con su sombra.

El cuarto viaje presenta a los houyhnhnms —caballos racionales y justos— y a los yahoos, «brutos con forma humana» dominados por sus instintos e «incapaces de ser corregidos por precepto o por ejemplo». Gulliver regresa desilusionado con la humanidad, prefiriendo la compañía de los caballos.

Legado cultural y filosófico

El término liliputiense ha quedado incorporado al diccionario de la RAE, mientras que yahoo pervive en inglés y dio nombre a la conocida empresa tecnológica. Jorge Luis Borges recuperó este último concepto en su cuento El informe de Brodie, reflexionando sobre la ambivalencia entre civilización y barbarie.

Adam Smith, padre de la economía moderna, consideraba esta obra como posiblemente su favorita y explicó a sus alumnos que nadie había logrado en lengua inglesa la maestría de Jonathan Swift. Tres siglos después, la crítica al intervencionismo estatal, la corrupción política y la hipocresía social mantienen plena actualidad en el debate público.


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