Cathie Wood, directora ejecutiva y responsable de inversiones de ARK Invest, ha planteado en una carta a inversores que la tradicional distribución de cartera 60% renta variable y 40% bonos ya no resulta efectiva en el contexto económico actual. Según Expansión, Wood sugiere incrementar la exposición a acciones y criptomonedas mientras se reduce peso en renta fija, argumentando que la próxima década combinará mayor crecimiento, productividad impulsada por la inteligencia artificial, menor inflación y tipos de interés más altos.
Crecimiento económico hasta el 7% por revolución tecnológica
ARK Invest estima que el crecimiento del PIB real podría acelerarse hasta alrededor del 7% en los próximos cinco años, gracias a una fuerte expansión de la productividad. Wood cifra tasas sostenibles del 5%-6% de productividad, por encima del rango del 3%-3,5% observado en ciclos tecnológicos anteriores. Esa mejora permitiría a las empresas elevar márgenes, invertir más, aumentar salarios o reducir precios, según la gestora.
La tesis central de ARK se apoya en la deflación tecnológica extraordinaria que provocan innovaciones como IA, robótica, almacenamiento energético y blockchain. La firma destaca que el coste de la inferencia de modelos de lenguaje como ChatGPT, Claude, Gemini o Grok está cayendo más de un 99% anual, lo que impulsaría simultáneamente la demanda, los márgenes y el crecimiento.
Tipos de interés altos y curva invertida sin recesión
Wood considera que los tipos de interés a corto plazo podrían volver a subir junto al crecimiento del PIB nominal, pero que ese entorno no sería necesariamente negativo para las acciones. Las compañías que se beneficien del aumento de productividad y beneficios podrían absorber mejor tipos elevados, mientras que empresas muy endeudadas con deuda a tipo variable quedarían más expuestas.
La gestora traza un paralelismo con la Revolución Industrial, cuando la curva de tipos estuvo invertida con frecuencia mientras la economía mantenía fuerte crecimiento. Su hipótesis es que podríamos ver tipos cortos elevados, tipos largos contenidos por la deflación y una curva invertida sin la recesión que tradicionalmente se asocia a ese fenómeno, lo que restaría atractivo relativo a los bonos.
Bitcoin como póliza de seguro y diversificador
Wood señala al bitcoin como posible «póliza de seguro» ante el riesgo de quiebras y problemas de contraparte derivados de la elevada deuda. Advierte de que unos tipos más altos podrían tensionar tanto la deuda pública como los fondos de capital riesgo y crédito privado. Añade que la revolución tecnológica puede provocar una oleada de disrupción empresarial, con compañías del «viejo mundo» quedando fuera de juego y quiebras generalizadas.
En ese escenario, ARK señala que podrían aparecer «serios riesgos de contraparte» en el sistema financiero, lo que sería una razón para considerar «pólizas de seguro potenciales como el oro y bitcoin», según la carta. Además, la experta defiende que el bitcoin aporta diversificación: en su análisis de enero de 2026, la correlación del bitcoin con el S&P 500 era de 0,06 y con los bonos estadounidenses de 0,15, utilizando rentabilidades semanales del periodo 2020-2026.
Si se materializa el escenario de crecimiento fuerte, productividad elevada, inflación muy baja y tipos cortos altos, Wood considera que el entorno sería más favorable para los beneficios empresariales y, por tanto, para las acciones que para la renta fija, por lo que propone revisar la cartera tradicional 60/40 que funcionó durante el periodo 1981-2021.
