Clear Street, el bróker fintech estadounidense que recientemente pospuso su propia salida a bolsa, ha lanzado una plataforma que permite a inversores acreditados comprar participaciones en empresas tecnológicas privadas antes de que coticen en mercados públicos, según ha adelantado CNBC. La oferta arranca con Databricks, el gigante de software de inteligencia artificial valorado este mes en 188.000 millones de dólares.
«El objetivo es eliminar fricciones y dar a más personas la posibilidad de invertir en más productos», declaró Uri Cohen, CEO y cofundador de Clear Street. «Gran parte de la creación de riqueza se ha trasladado a los mercados privados, y cada vez más inversores minoristas y de menor tamaño quieren formar parte de ello».
Un mercado en auge
El fenómeno responde a una tendencia creciente: las startups permanecen privadas durante más tiempo, acumulando valor antes de debutar en bolsa. Esa dinámica ha disparado la demanda de exposición anticipada a nombres como Databricks, Anthropic u OpenAI por parte de clientes de alto patrimonio y family offices. La semana pasada, CNBC informó de que Goldman Sachs también creó una plataforma para ampliar su oferta de acciones de empresas privadas de rápido crecimiento.
Clear Street se diferencia al gestionar internamente el servicio de activos y la gestión de riesgos, lo que le permite ofrecer préstamos con garantía (margin loans) respaldados por las posiciones pre-IPO, una rareza en mercados privados, según Cohen. La firma prevé listar hasta 30 startups en su plataforma antes de fin de año, principalmente compañías tecnológicas valoradas entre 5.000 y 20.000 millones de dólares y a entre seis meses y dos años de salir a bolsa.
Investigación dedicada y transparencia
Para apuntalar la iniciativa, Clear Street lanzará además un departamento de análisis dedicado a empresas privadas, dirigido por el analista Owen Lau. Cohen lo presenta como un esfuerzo por trasladar la transparencia de los mercados públicos al opaco ámbito de las participaciones privadas.
El movimiento llega en un momento clave para la propia Clear Street. La firma, valorada en cerca de 12.000 millones de dólares en una ronda privada de financiación a principios de este año, aplazó en febrero su IPO debido a la volatilidad del mercado que golpeó los múltiplos de brókeres y fintechs. Pese al parón, la compañía es positiva en flujo de caja y reforzó su liquidez con una emisión de bonos investment grade de 400 millones de dólares, dándole margen para desarrollar su infraestructura de mercado privado.
«Estamos en una posición de fortaleza, así que la decisión se pospuso para buscar mejor momento», explicó Cohen. «Definitivamente vamos a mirar hacia una cotización en 2027, dependiendo de las condiciones del mercado».
