La Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha determinado este viernes que un fallo de software detectado en algunos aviones Boeing 737 MAX no representa un problema de seguridad en vuelo, según informa CNBC. La decisión elimina un obstáculo importante para la certificación del 737 MAX 10, el último modelo de la familia más vendida del fabricante aeronáutico, en un momento crítico para Boeing tras años de crisis de seguridad y fabricación.
Boeing notificó el problema de software el pasado septiembre, señalando que podía interferir con ciertos procedimientos de aterrizaje. La FAA inició entonces una revisión para determinar si el fallo suponía un riesgo para la seguridad del vuelo. Tras un examen exhaustivo, un panel de expertos en seguridad de la agencia concluyó que «el problema de software en ciertos ordenadores de vuelo del Boeing 737 MAX no es un motivo de preocupación en materia de seguridad», según el comunicado oficial.
La FAA explicó que su Junta de Revisión de Acciones Correctivas alcanzó esta determinación porque «los pilotos mantienen el control total de la aeronave y las indicaciones a la tripulación son claras e inequívocas». El fallo puede aparecer después de una aproximación frustrada cuando los pilotos modifican una trayectoria de vuelo preprogramada, requiriendo entonces pasos adicionales para utilizar herramientas automatizadas en aproximaciones posteriores.
La agencia reguladora emitirá un boletín especial dirigido a las aerolíneas sobre cómo reconocer y responder al problema si se presenta. El panel de revisión convocado el viernes incluyó expertos de la FAA en fuselajes, controles de vuelo, propulsión, pruebas de vuelo y otras áreas técnicas. La FAA advirtió que «considerará acciones apropiadas si recibe nueva información sobre este asunto».
Las aerolíneas estadounidenses afirmaron no verse afectadas por el problema, ya que pueden revertir a versiones anteriores del software. Sin embargo, el incidente planteó dudas sobre la certificación del Boeing 737 MAX 10, que Boeing y las compañías aéreas esperaban para principios de otoño. El MAX 10 es el mayor de la familia y será el último modelo MAX en obtener certificación gubernamental para volar. La FAA ya aprobó el MAX 7, el más pequeño de la familia, en agosto pasado.
Los consejeros delegados de Alaska Airlines y Ryanair, clientes del 737 MAX 10, restaron importancia esta semana a las preocupaciones sobre los retrasos en la certificación de la aeronave. El modelo es clave para la estrategia comercial de Boeing, que necesita aumentar las entregas tras una serie de problemas de fabricación y seguridad que han dañado su reputación en los últimos años.
La certificación del MAX 10 permitiría a Boeing completar su oferta de la familia 737 MAX, compitiendo directamente con el Airbus A321neo en el segmento de fuselaje estrecho de mayor capacidad, uno de los más demandados por las aerolíneas para rutas de medio alcance.
